Creo profundamente en el poder transformador de la música por eso deseo democratizar el acto de componer. El proceso democrático en estas creaciones va más allá de la música; es una representación simbólica del poder transformador de la cooperación y la elección colectiva.
El proceso democrático en las acciones musicales cooperativas es fundamental ya que otorga a la audiencia un papel activo y decisivo en la creación musical. Esta interacción directa proporciona un sentido de pertenencia a quienes experimentan la pieza, creando una conexión única entre el público y la obra musical.
En cada acción comienzo una composición y abro dentro de ella un espacio para la decisión. Tras escuchar, la audiencia elige cómo debe continuar la obra y esa decisión pasa a formar parte de su desarrollo. La pieza permanece así abierta, creciendo a través de sucesivos encuentros.
Me interesa ese instante en el que escuchar se convierte en decidir y la cooperación deja de ser una idea para convertirse en materia de creación. Componer significa entonces trabajar no solo con sonidos, silencios y tiempos, sino también con relaciones, escucha y posibilidades compartidas.
Cada acción nace vinculada a una realidad, una memoria o un territorio y conserva la huella de quienes participan en su construcción. Así, la obra se convierte en un espacio donde autoría, escucha y cooperación se encuentran.
- Marta Lozano Molano -